domingo, 11 de agosto de 2013

¿Por qué empató Pachuca?


Por Roberto Pichardo

A estas alturas ya todos conocemos la triste historia que tuvo lugar el día de ayer en el Estadio Jalisco. Los Zorros del Atlas tuvieron a bien de rescatar el empate en la última jugada del partido cortesía de Matías Vuoso. Si bien es cierto, los Tuzos no merecían el triunfo, pero, ¿por qué fue que la justicia del futbol se hizo presente? ¿Cuáles fueron las causas?

En un partido que vino a más, con un rayo que cayó muy cerca del lugar en donde se desarrollaba el encuentro y el cielo que caía a pedazos sobre 22 jugadores con grandes deseos de la victoria, se celebró un partido con varias cosas que resaltar.

Primero que nada, me parece más que suficiente el pasar de cinco jornadas para saber que Walter Ayoví no tiene nada que hacer en la lateral izquierda. Un cambio efectivo realizado por Gabriel Caballero fue el ingreso de Juan Carlos Rojas en sustitución de Duvier Riascos, jugador que comienza a acabar con mi paciencia. Con el ‘Romita’ en el campo, Ayoví fue recorrido de línea, convirtiéndose en un eje de ataque con llegadas peligrosas. ¡Ese es el Walter Ayoví, imponente y habilidoso, que todos queremos ver!
Después llegaron dos ocasiones de gol claras. ¿Qué pasó? Los delanteros se amontonaron en el área, nadie se decidió a definir y todos quisieron pegarle al mismo tiempo. El factor desorden, conjugado con el exceso de defensivos rojinegros, impidieron el flujo del balón en el último paso. Llegadas hubo, se concretó solo una, y eso con problemas.

Bien dicen que “el que perdona, pierde”. Atlas se volcó la mayor parte del partido al frente, buscando la oportunidad que le diera el empate. Algunas intervenciones de la saga y unas más de Óscar Pérez contribuyeron a mantener intacto el marcador. Sin embargo, la lluvia hizo justicia en pro de los locales y Vicente Matías Vuoso no lo pensó dos veces para sacar un disparo filtrado entre la multitud y vencer al ‘Conejo’ en la última oportunidad. Vaya final, todos estuvimos al filo de la butaca.

Ahora, también es justo dar honor a quien honor merece. El día de ayer fuimos testigos de una exhibición brillante de futbol por parte del joven Rodolfo Pizarro, quien comienza a caracterizarse como uno de los jugadores con mayor clase y prudencia del equipo. Los dos últimos adjetivos describen lo que todo jugador necesita. No se trata de saber esconder y jugar el balón por todo el campo y comerte al mundo en una jugada, sino de saber cuándo y cómo hacerlo. Y Pizarro sabe cuándo y cómo, sabe devolver el balón, tiene visión del campo y garra para pelear balones que parecería se pierden. Bien por él, orgulloso producto de las Fuerzas Básicas.

Por último, creo que no fui el único espectador al que se le paralizó el corazón al ver a Enrique Esqueda, tras más de un año y medio de ausencia, dar un par de saltos junto al cuarto árbitro para darle la mano a su compañero y entrar a la cancha, a disputar su primer partido de Liga MX desde enero de 2012. El “Paletuzo” verdaderamente está de regreso, y estoy seguro de que querrá pelear un puesto por la titularidad en cuanto se estabilice por completo, para volver a regalarle sonrisas a los que se ponen la blanquiazul cada sábado, sin fallar.

Dados los puntos de vista de un servidor, y reiterando que la palabra más valiosa la tiene el lector, se que llegaremos a la conclusión de que a Pachuca le sacaron dos puntos de último minuto con toda justicia, por lo tanto, hay cosas que corregir para derrotar al archirrival  con el que se verá las cosas el próximo sábado: Club América.


domingo, 28 de julio de 2013

Siguiendo a dos promesas


Por Roberto Pichardo

Érase una vez un escritor de 16 años que no tenía ideas para impactar y cautivar a los lectores de su columna dominical. Entonces, fue cuando apareció la inspiración. Eran dos jugadores, uno nacido en Argentina, el otro con sangre tricolor. Ambos militan en los Tuzos del Pachuca y ambos serán protagonistas del siguiente escrito.

Ayer por la noche el futbol regresó a la Cuna. El estado de Hidalgo recibía en su capital y con los brazos abiertos una nueva esperanza de balompié y gloria, esa dulce pareja que posa de la mano para un solo afortunado, cada seis meses. Los aficionados acudieron a la cita con disposición y entrega. Más de 26 mil asistentes que, además, no permitieron la invasión del visitante, como suelen absorber los estadios rivales.

Comenzaba el encuentro y los nuestros repetían alineación. Uno o dos ajustes le haría un servidor, pero en general me agradó. En fin, comenzó el encuentro y los Tuzos, con un uniforme retro que recuerda al cuadro que fuese amo y señor del futbol azteca, se pusieron al frente con un remate de cabeza tras un salto que parecería que en vez de tacos el individuo llevaba resortes pegados a los botines. Era Miguel Herrera Equihua, el muchacho prodigio de la cantera tuza que ahora se estrenaba como goleador. Me dio un gusto muy peculiar que fuera anotación de Equihua, algo tiene que me ha llenado el ojo por completo con su buen futbol a una edad en la que Europa aún es tangible.

Para la segunda mitad, con los cartones parejos y con la gente frenética en la madriguera, vendría un gol muy especial que quedará para la memoria de muchos aficionados. Sé que mi amigo lector recordará aquel extraordinario gol de Walter Silvani en la final celebrada en el Estadio Volcán, casa del Tigre. Si no le falla la memoria se dará cuenta de que el tanto marcado por Daniel Ludueña, quien además cumplía 33 años al momento de fulminar el arco de Enrique Palos, es una auténtica réplica del gol que valiera un campeonato en uno de los terrenos más complicados de México. Dos joyas idénticas en dos estadios diferentes, producto de dos futbolistas distintos pero que de igual manera hicieron estallar a la fanaticada blanquiazul.

Alguna vez el gran Jorge Valdano dijo: “Algunos dirán que en fútbol sólo interesa ganar y otros, más cándidos, seguiremos pensando que si esto es un espectáculo también importa gustar.” Fijando la mirada en la noche del 27 de julio de 2013 en los interiores del inmueble deportivo inaugurado en 1993, estaremos de acuerdo con las palabras del ídolo del futbol. Los tres partidos que Pachuca ha disputado, contando el de Copa, han sido satisfactorios en resultados y en espectáculo. La gente se ha ido contenta y con un buen sabor de boca.

Ahora, enfocándome en los autores de los goles del local, hablaré brevemente de los que, a juicio y gusto del escritor, son la promesa más grande de los Tuzos en estos momentos.

La semana pasada mencioné que algo tenía la cantera tuza que los Herrera se convertían en jugadores clave (y no, ¡no son hermanos!), y es que si sumamos la actuación del muchacho surgido de Titanes de Tulancingo de ambos partidos disputados, el resultado será una eficacia como pocos defensas han mostrados con la camiseta de Pachuca. Eso sí, es un joven con mucha garra. Salió lesionado del entrenamiento del viernes y mírenlo, ¡anotó el primer gol! ¡Eso es amar lo que haces!

Del otro lado de la cancha se encuentra Ludueña. Un hombre que se ganó el gafete de capitán a base de trabajo duro y buenos resultados en la pretemporada. Uno de los hombres más experimentados que hoy viste nuestros colores nos regaló anoche una pincelada de buen futbol, como todo buen arte, con una asistencia y un gol fuera de serie. Este es el ‘Hachita’ que esperaba ver, después de creer que falló en su misión líder el pasado torneo, al no rescatar el buque tuzo que se hundía en la apatía.

Uno de los hombres que he mencionado en esta ocasión levanta la mano, sin decir una sola palabra al respecto, para la Selección Mexicana. Ahora que está de moda el tema de los nacionalizados no le vendría mal un poco de experiencia al derrumbado tricolor. El otro de ellos, dice “véanme” al viejo continente. ¿Quién dice que Equihua no podría brincar al otro lado del charco? Tiene edad, condiciones y disciplina. Que siga los pasos del otro Herrera que ahora viste de otro blanquiazul (insisto, ¡no son hermanos!).

Ellos dos, junto con Cavenaghi, serán las figuras del Pachuca en éste Apertura 2013. Recuerden mis palabras.      


domingo, 21 de julio de 2013

La Voz del Huracán: ¿La tercera es la vencida?


La Voz del Huracán: ¿La tercera es la vencida?

Por Roberto Pichardo Ramírez

Hace un año se optó por renovar el cuadro tuzo, con una gran lista de nombres, más no hombres. Los que fuesen comandados por Hugo Sánchez mostraron, en aquél entonces, un futbol insípido y poco creativo. Seis meses después, el camino se trazó a medias. Con un técnico meramente tuzo, y con un nuevo refresco a la plantilla, se mostró una ausencia de actitud y contundencia que nos dejó con el “ya merito” en la boca. Hoy, la historia es distinta.

Pachuca regresa a la acción tras una pretemporada favorecedora, una tercera transformación en la escuadra y tres objetivos claros: “Calificar a la liguilla, Libertadores y terminar con más de 28 puntos”, sentenció Andrés Fassi hace unos días. Ahora, con el “Eterno” recibiendo una segunda oportunidad y una nueva piel que recuerda a la época dorada, notamos a un verdadero equipo, no solo un par de estrellas. A continuación las reacciones.

En primer lugar, podemos destacar el trabajo defensivo. Si bien el partido vivido al medio día en Toluca fue una función muy reñida de futbol, incluso algo atascada, el resultado favoreció al que fue tan solo un poco más incisivo que su contrincante. Sorprende ver a Ayoví como lateral cuando todos lo hacíamos parte del medio terreno. En fin, demostró que donde lo pongan, responde. Así mismo destaca la excelsa actuación del que, a juicio de un servidor, debe ser nombrado el novato del torneo que cerró el año futbolístico. Algo tiene la cantera tuza con los Herrera. Uno ya está en Portugal, e incluso ya fue campeón; el otro, demuestra desde la primera fecha que es un defensa central con condiciones extraordinarias. Es cuestión de tiempo para que los arietes rivales tiemblen ante la seguridad de Miguel Ángel Herrera Equihua.

El medio campo hizo lucir a un Rodolfo Pizarro con iniciativa y garra, asistiendo al ataque y defendiendo en su nueva posición, en la cual, ha respondido a la perfección. Así mismo vimos a un Jorge Hernández luchador, con un permanente deseo de hacerse del balón, o por lo menos, de no permitir que el contrario haga de las suyas, y que además, tuviera la oportunidad de ser capitán tras la salida de Ludueña. Señores, la directiva escuchó sus propuestas.

No se puede dejar a un lado lo negativo, de otro modo, el ser humano no lograría crecer y se estancaría en su evolución. Noté a un Cavenaghi, si bien participativo, fuera de tiempo. Hubo varias oportunidades que el atacante no supo definir o controlar, siendo el factor sorpresa un claro ausente el día de hoy. Alguien tendrá que platicar con Duvier Riascos, el “flamante” refuerzo, en cuestión de las actitudes. Estoy seguro que él soñaba con ser futbolista cuando niño, habrá que recordarle lo divertido que era jugar al balompié con sus amigos en el patio del colegio.

También hubo detalles menores que contribuyeron a un cierre de partido cardiaco y con tintes de sufrimiento. Arce debería pensar dos veces al momento de tener el balón, soltó tres pedradas que no deben de ser de un futbolista profesional; Damm debe responder a la confianza mediante compañerismo. Toque. No juega el que mete goles, sino el que participa en ellos.

En fin, en términos generales es un Pachuca que promete. Se vio una estabilidad defensiva que el equipo demandaba por caridad. Una fluidez y seguridad en el medio campo y un mejor entendimiento al frente. Si a esto le agregamos a un técnico mucho más presente en las acciones de sus aprendices, con más carácter y verdadera dirección desde el banquillo, tendremos como diagnóstico que Pachuca tiene fuertes argumentos, mucha más garra, grandes promesas como es el caso de Pizarro y Equihua, y mayor orden.

Ahora que los jugadores saben a lo que deben jugar, es cuestión de afinar los detalles. La delantera, que parece ser el punto que más se debe tratar, tiene la capacidad, variedad y frescura necesaria para generar competencia interna y brindarnos lo que esperamos: triunfos.

Ahora sí, éste Pachuca SÍ es un equipo. Éste Pachuca SÍ promete.


domingo, 7 de julio de 2013

Carta a Héctor Herrera


Por Roberto Pichardo

Hoy no es un domingo cualquiera. Hoy no me siento a escribir sobre lo primero que se me viene a la mente. Hoy hago este escrito con un sentimiento especial, hacia alguien especial. Me llegó la idea de rendir un pequeño y humilde homenaje a uno de los canteranos más destacados en la historia del Club de Futbol Pachuca: Héctor Miguel Herrera Rubio.

Siendo tan joven, logras el sueño de muchos futbolistas, deportistas y seres humanos. Cambias de aire y de suelo para cosechar lo que tú mismo cultivaste a base de esfuerzo, dedicación y un sueño a perseguir. A punto estuviste de quedarte en el intento, de dejar ese sueño en un simple pensamiento, una visión, un espejismo inalcanzable, pero no te rendiste. Tu caso en particular me llena de alegría porque puedo decir con orgullo y entusiasmo que te seguí la pista desde el día en que debutaste.

Algo había escuchado ya sobre un Héctor Herrera, apodado “Zorrillo” por el inusual corte de cabello que tenía en sus años de fuerzas básicas. Incluso llegué a ver una foto tuya entrenando, luchando, demostrándoles a todos, desde tus padres hasta los hombres de pantalón largo, lo que el “Zorrillo” tenía que mostrar. En fin, recibiste la ‘última llamada’ al expreso de la gloria y lo tomaste. El resultado, hacer lo que muy pocos han conseguido: ganar la confianza del entrenador y debutar como titular en el primer enfrentamiento de la temporada. Vaya, éste joven promete, no creo que el técnico, llámese como se llame, contemple a un canterano en su once inicial.

De ahí llegaría tu oportunidad de brillar. Ante la lesión de José Francisco Torres, el técnico volteó a la banca para elegir un sustituto por el resto del torneo, y fuiste tú el que inspiró su confianza. Con 14 partidos jugados, te convertiste en uno de los mejores jugadores del equipo, en aquel Apertura 2011, que te otorgara la nominación a novato del torneo.

Tu ambición no terminaría allí. Una vez plantado en la media cancha blanquiazul fuiste por más: la Selección Mexicana. Hubo dos bajas rumbo al Preolímpico de CONCACAF y el torneo Esperanzas de Toulon en Francia. Luis Fernando Tena se vio obligado a buscar sustituto para uno de sus pilares en el medio campo, y una vez más, a base de esfuerzo y amor al futbol, dijiste “aquí estoy”. Fuiste campeón en ambas competiciones, y además, recibiste la distinción de mejor jugador en el campeonato francés.

Más que listo para las Olimpiadas de Londres 2012, venciste miedos y desconfianzas y te convertiste en un jugador capaz, rápido, habilidoso e inteligente, mucho más de lo que ya eras. Formaste parte de una de las versiones más amenas y carismáticas de una Selección Mexicana y pasaste a la historia como uno de los primeros medallistas de oro en la categoría de futbol para los aztecas.

Un año más de buen futbol le brindaste a Pachuca. Dos campañas más en las que demostraste ser uno de los jugadores con más garra y deseos de triunfar, lo cual se vio reflejado en tu llamado a la Selección Mayor de José Manuel de la Torre.

Hoy te vas con la gloria en tus manos, con la admiración y respeto de toda una nación. Te conviertes en el fichaje más caro en la historia del balompié mexicano, y emigras a un equipo europeo de alto prestigio para convertirte en pilar del mismo. ¿Acaso nos tienes alguna otra sorpresa?

Alguna vez te vi jugar y te grité “¡con todo ‘Zorro’!”, a lo que tú respondiste con un pulgar en alto. Ahora que te mando mi mejor vibra desde aquí hasta dondequiera que llegues, estoy plenamente seguro de que mantendrás, hoy y siempre, el pulgar hacia arriba.

Gracias por tu entrega Héctor, enorgullécenos.


domingo, 30 de junio de 2013

Copa Telcel: Lo que aprendimos


Por Roberto Pichardo

A mi parecer, hay muchos puntos rescatables después del desafortunado desenlace que la Copa Telcel tuvo en contra de los Tuzos. Y es que los hidalguenses volvieron una vez más a la acción con una plantilla que, por tercera campaña consecutiva, ha sido depurada y refrescada, y que en el papel, la tercera pinta para ser la vencida.

Nueve hombres se pusieron el casco minero para buscar el oro que ha dejado bajo suelo la historia del club, y que tanto extraña su gente. Hombres como Pérez, Estrada, Riascos, Ayoví, Cortés y Arce llegan para aportar su granito de arena tras una serie de antecedentes favorables. Otros como Marco Pérez y Juan Rojas llegan por su revancha deportiva. Los demás como Damm, Calderón y Rashiv tienen el objetivo de aprender y retroalimentar a sus compañeros con grandes aportaciones a la identidad del equipo. Cabe destacar la “segunda oportunidad” otorgada a gente como Cavenaghi, Suarez y Ludueña, este último con la responsabilidad de poner el órden al frente.

En fin, un nuevo cantar para Pachuca que dio sus primeras notas en una discreta pero reñida competición de menos de una semana de duración. El enfrentar a Club León ya no es cualquier cosa, le pese a quien le pese. Desde el momento en el que estos dos cuadros se convierten en “hermanos” o “primos”, surge una rivalidad en el subconsciente de los involucrados. En los jugadores, la experiencia de muchos de haber jugado para ambos equipos; en los espectadores, el coraje que provoca la comparación entre los de Grupo Pachuca por parte de los medios. Una lucha de poder a poder que terminó por significar el bicampeonato de La Fiera en este pequeño torneo.

Y uno que tiene la oportunidad de ver lo que la gente opina y se encuentra con comentarios pesimistas, vaya, obliga al análisis serio y profundo. En primer lugar, creo que uno de los errores de Gabriel Caballero en esta dichosa final fue comenzar con el que seguramente será su “once ideal” para el Apertura 2013 para concluir el tiempo regular con todos los suplentes, sin considerar la inminente posibilidad de la tanda de penales. Seamos honestos, Ludueña es mejor cobrador que Rojas, por mencionar un ejemplo.

El segundo punto a recalcar es la actitud de algunos refuerzos. Me sumo a las personas a las que se les puso la piel de gallina al ver a Cortés encarando a los rivales en señal retadora. Recordemos que en partido contra Puebla fue de los primeros en poner el desorden, siendo capitán en ese momento. Así mismo, quiero suponer que Duvier Riascos necesita entrar en ritmo para sudar la camiseta, y que la razón de su apático juego haya sido la precaución de evitar lesiones en un partido no oficial.

Por último, los exhorto a reflexionar lo siguiente: Pachuca tuvo tres capitanes en dicho torneo: Ludueña, Cortés y Pérez. ¿Quién de ellos se podría desempeñar mejor como el mandamás en cancha de los Tuzos? Sobre todo considerando que, a pesar de que hay muchos jugadores nuevos, no se vio un verdadero equipo de Pachuca pisando el césped del Nou Camp.


domingo, 19 de mayo de 2013

¿Rodolfo Cota o "Conejo" Pérez?


Por Roberto Pichardo

Para Pachuca el torneo ya llegó a su fin, sin embargo, ya se ha dado de qué hablar. El día jueves fue anunciado el hecho de que Óscar Pérez, legendario portero de 40 años de edad, se convertía en el primer refuerzo tuzo. ¿Bueno? ¿Malo? A continuación les expondré mi postura.

Primero que nada sé que a muchos no les agradó la idea de un portero veterano habiendo grandes opciones como Miguel Pinto, Cirilo Saucedo o Federico Vilar. Y bueno, a un servidor tampoco le agradó mucho la idea en un principio, sin embargo sabía que debía sentarme a analizar la situación con un criterio amplio y fuentes de información.

Óscar Pérez no es apodado “conejo” por haber surgido y pertenecido a Cruz Azul por muchos años, sino por poseer un auténtico resorte en los botines que compensa su baja estatura. Con 20 años de carrera, tres goles marcados, más de 50 partidos con la Selección Mexicana y una carrera llena de éxito individual y colectivo, llega a nuestro equipo una leyenda viviente. Exhorto al lector a reconsiderar su postura frente al nuevo arquero tuzo, puesto que a un servidor le tomó un video de 2:36 minutos el reconocer y aceptar que Óscar Pérez es, mucho más que un veterano, un guerrero, un ejemplo para todos los porteros de México y Latinoamérica, y ahora es también un orgullo tenerlo como parte de la institución centenaria.

Ese es un aspecto, ahora analicemos la otra cara de la moneda. ¿Qué pasará con Rodolfo Cota? Con 25 años de edad, 12 goles en su carrera, participación con Selección sub-20 y el más grande tutor en su formación, el canterano tuzo posee cualidades excelentes que lo colocan como uno de los mejores jugadores del año futbolístico para Pachuca. Sin embargo, hay algo que sucedía con Cota en las últimas jornadas que provocaba el descontento de la gente. Parecería que el guardameta, la cara dura de un equipo, se doblegaba frente a la ola negativa que azotaba a la escuadra blanquiazul, cuando debería ser un pilar firme de principio a fin.

Hay diversos factores que podrían haber influido en el descontento de la afición, como fue la baja de juego (que se dio de forma general en el plantel), el inminente equilibrio entre errores y aciertos o incluso la ausencia de carácter. Hay que decirlo, el portero es –o debería de ser- uno de los hombres de mayor jerarquía y liderazgo en el terreno de juego. Es el arquero el que tiene la vista panorámica de lo que ocurre en el campo, y por ende, debe ser el director de la orquesta de buen futbol. Si bien no todo es responsabilidad de Cota ni tampoco es su culpa el adoptar una postura firme y madura frente a su equipo también es imposible dejar pasar un factor clave: Miguel Calero. La partida repentina del máximo ídolo tuzo dejó mermada a toda una institución que lloró, sufrió y negó su frío adiós. Si bien Calero había dejado un legado en el equipo, como es su “hijo prodigio” Rodolfo Cota, éste tenía muchas cosas por aprenderle a su profesor estrella.

Al hablar de Miguel Calero como factor en la aparente baja futbolística de Rodolfo Cota se menciona no solo lo que le faltó por aprender al juvenil, sino la inmensa sombra con la que él y todos los porteros que el futuro ponga en Pachuca deberán lidiar. Calero en 10 años lo hizo todo, lo gano todo, lo vivió todo y nosotros con él. Es obvio que la gente espere cosas similares con cualquiera que se ponga los guantes y se pare a defender el marco tuzo, y más si se trata del pupilo que el mismo Miguel escogió.

Una vez considerando los puntos anteriores podemos concluir que Óscar Pérez es un hombre capaz de defender con liderazgo y profesionalismo la portería de Pachuca. Comparar los números de Cota con los de Pérez es completamente fuera de lugar, así como hablar de las condiciones individuales y experiencia.  Puede que no haya sido la mejor de las decisiones, pero en el papel pinta como una contratación acertada, y a pesar de que el futuro de Cota es incierto, les puedo afirmar con toda seguridad que lo que sea que le depare el destino al cancerbero que debutara en 2007 será lo mejor para él como futbolista y como persona.

Suerte y éxito para ambos, estamos con ustedes.


sábado, 27 de abril de 2013

Afición y equipo: Pachuca es uno mismo


Por Roberto Pichardo

“Si no fuera por partidos tan terribles no podría valorar los que son brillantes”.

Hay una porra que dice: “Yo te voy a apoyar como todos los años”. Data de 1996 y es entonada por el máximo representativo del hincha tuzo: la Barra Ultra Tuza. Hay quienes te apoyan desde 1901, otros desde 1999. No importa si naciste o te hiciste, hoy eres tuzo. Es lo que importa.

Lo acontecido ayer es una prueba de fuego para los que, semana con semana, se ponen la playera del equipo centenario con la ilusión de todos: ganar. Que te den la vuelta a un 2-0 no es del agrado de nadie, perder no es del agrado de nadie. Y si a ti no te agrada que tu equipo pierda, te informo que a ellos les duele el doble, aunque no lo parezca.

Miles de personas compraron sus boletos, los ganaron, los tenían en bonos o en palcos, pero estaban ahí, con la marca en sus agendas: el sábado a las siete de la noche juega Pachuca, lo demás puede esperar. Estadio lleno con playeras divididas, unos apoyando a uno de los mejores equipos del país, los demás apoyando al mejor, el local, el más viejo, y por ende, el más grande. En fin, 30 mil personas que se unen por dos horas bajo el mismo amor: el futbol.

Cayeron dos goles, uno de un jugador que comienza a sobresalir, otro del que tiene hambre y sed de triunfar. Todo es alegría en La Bella Airosa, porque yo apoyo y tú anotas. Yo grito y tú respondes. Yo coreo tu nombre y tú señalas al cielo. Todo va de maravilla.

De pronto aparece la irregularidad, como el reciente clima de Pachuca, y recibes cuatro goles. ¿A quién le va a gustar? A nadie. Manotazos, muecas de desagrado y otros ademanes, pero nada más. Yo en cambio grito, hago bilis y me desespero. He perdido la cordura y no dejo de maldecir a la mosca que se pasea frente a mi vista. ¡Un completo desastre!

El silbatazo final y no escuchas mis abucheos, la gente corea a los visitantes. Te vas al vestidor con ganas de enterrar la cara en el suelo, y yo, me voy a mi hogar malhumorado. El estacionamiento y la salida son un desastre y las inminentes burlas de los azulcremas no se hacen esperar. ¿Podría ser mi día peor?

Llego a mi hogar y veo el resumen una vez más. Frunzo el ceño y me voy a la cama de malas. En cambio tú, tú te vas con los labios resecos de palabras. La prensa te aguarda y sales con la mirada en el suelo. Conduces a tu destino y lo único que quieres es que el día termine.

Lo que acabas de digerir amigo lector es una pequeña reflexión de empatía. Los malos resultados nos hacen pedazos a todos. Los aficionados podemos hacer casi de todo cuando el equipo va mal para desquitarnos, ellos no. Una rabieta les cuesta la suspensión, a ti no. Un mal comentario desata la polémica, los tuyos se quedan en el viento. A nadie le gusta perder, y si a ti te cuesta aceptar la derrota, a ellos el doble y aun así lo deben de hacer.

Con Pachuca en buenas y malas, en mejores y peores, porque a mí nadie me obliga a quererte, tú me has conquistado con historia y tradición.

Afición y equipo, Pachuca es uno solo.

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