domingo, 15 de septiembre de 2013

Llueve sobre mojado


Por Roberto Pichardo

Valga la expresión del título en el doble sentido. La Voz del Huracán se ha convertido en una crónica respecto al progreso del equipo en su camino a la gloria. Y es que las cosas suelen ser las mismas o muy similares cada semana. Eso sí, hay que tener los cinco sentidos en el partido para darse cuenta que la mano de Enrique Meza comienza a hacerse presente.

Cada semana se ha hecho habitual para un servidor hablar sobre lo ocurrido el día anterior en el terreno de juego cuando el Tuzo hace rodar el balón, y está bien. El proyecto que llevamos a cabo en estas semanas es de seguir, con mucha cautela, la evolución de nuestro equipo para sacar conclusiones en la Jornada 17. Ya no se trata de criticar por que sí. En fin, ya hablé mucho de mí.

Respecto a lo que vimos anoche en el Tecnológico, podemos decir, en primer término, que las condiciones climáticas tan deplorables para un partido de futbol no son excusa alguna para justificar el resultado final. Todos juegan en la misma cancha. Así mismo, decir que la igualada pudo ser posible, ya que el gol de Cardozo fue un auténtico regalo del destino, pese a haber sido un golazo. Así también, el empate estuvo muy cerca, ya que Pachuca adelantó líneas y puso en aprietos a la zaga local en los últimos diez minutos de juego.

Pero, ¿por qué en los últimos diez minutos de juego? ¿Por qué no todo el partido? Llegó un momento en el que Pachuca no tuvo idea de qué hacer con el esférico en los botines, esto desde el arranque de la segunda mitad hasta casi tres cuartos del tiempo regular. Podrán decir que un juego de “waterpolo” no te da para más, y puede que tengan razón, el reflejo de ello es el resultado: una sola anotación. Sea cual sea el motivo, la actuación de los Tuzos en el norte del país me deja con algunas cosas por resaltar.

Supongo que no soy el único que extrañó a Rodolfo Pizarro en el campo. Desconozco las razones por las que el juvenil no tuvo actividad en esta oportunidad, pero creo que pudo haber sido, por lo menos, un relevo con mucha llegada al frente. Tal es el caso de Jürgen Damm, quien se reúsa a soltar la titularidad con actuaciones favorables. Anoche, el de ascendencia alemana explotó las ocasiones que tuvo el balón, desbordando la banda derecha con estupenda velocidad y frescura.

Tendré que comerme el orgullo y señalar que Duvier Riascos tuvo una mejoría en el campo. Se le ve mucho más participativo al tener el balón, y parece que poco a poco recupera la memoria y se acuerda de cómo jugar al balompié. No así Cavenaghi, que sigue sin incrementar su cuota de goles cuando se esperaría fuese el goleador blanquiazul.

Da gusto ver a Walter Ayoví y a Daniel Arreola levantar la mano para cobrar tiros libres. Mientras el primero casi anota, el segundo ha recibido consejos del profe Meza y tiene ganas de ponerse a prueba a sí mismo frente a su gente. No obstante, esperemos que la lluvia haya sido la causa de que Daniel Ludueña cobrara ineficientemente la mitad de los disparos a larga distancia.

Lo que angustia a un servidor es la banca. Un cambio forzado y dos más que, posiblemente, pudieron haber sido mejor aprovechados. Me hubiera encantado ver a Pizarro, Marco Bueno e incluso Abraham Carreño en el cambio, supliendo a alguno de sus compañeros. Creo que la plantilla y las condiciones te demandan cambios más revulsivos. Pachuca necesita un “talismán”.

Enrique Meza regresó a Pachuca, la que llama “su casa”. El hambre de victoria la tienen todos, los Tuzos no ganan desde la Jornada 2 y se les comienza a escapar la liguilla. Sin embargo, el “Ojitos” no trabaja con presiones, sino con hechos. La primera vez le llegó una derrota tras otra, y cuánto nos dio al final. En términos generales, Pachuca comienza a revivir, poco a poco.


domingo, 8 de septiembre de 2013

Gracias "Eterno", bienvenido "Ojitos"



Por Roberto Pichardo

No creo conocer una palabra tan poderosa y significativa como “gracias”. A veces es solo una costumbre decirlo cuando alguien hace algo por ti, pero cuando en realidad lo sientes, dejas la puerta abierta a cosas mejores.

¿Qué por qué digo esto? Porque la experiencia vivida con Gabriel Caballero como Director Técnico de los Tuzos fue, pese a los resultados negativos, insólita y agradable en algún momento para todos. De un día para otro, Hugo Sánchez fue destituido como timonel de Pachuca, al tiempo que se anunciaba al “número 8” como el sustituto del “Macho” en el banquillo blanquiazul. Cuando la noticia llegó a oídos de un servidor, debo decir que mi cabeza explotó con la cantidad de anhelos y expectativas generadas. Sin embargo, las cosas no ocurrieron como yo pensaba.

El deseo nos ciega incluso de la lógica. Hablamos de un hombre que nunca había dirigido en el máximo circuito del futbol mexicano, y que salía a dar la cara por una versión adolorida y frustrada de Pachuca, la otra cara de la moneda que él conoció como jugador. Aprendiendo sobre la marcha se llevó un mal sabor de boca, que solo pudo ser resuelto dando un paso al costado.

Todos recordamos con cariño a Gabriel Caballero, el mediocampista que con Pachuca lo ganó todo, que a Pachuca le dio todo. Un hombre que en cancha supo decir “me voy en la cima” y colgó los tenis para no volver a vestir el número ocho en la espalda nunca más. Ahora, supo decir “gracias” a la oportunidad y respaldo que todos le dimos, que todos apoyamos, y sin embargo, que muchos recriminamos por la ausencia de actitud. No todo fue culpa de Gabriel Esteban, sin embargo, dejó el banquillo como los grandes, bajo buenos términos y siempre agradecido con todos los que aplaudimos su llegada a Pachuca, tanto al campo como al banco.

Gracias Gabriel Caballero, leyenda tuza.

Ahora, llega en su relevo y rescate de un equipo necesitado de fe y resultados, un hombre que con Pachuca lo ganó todo. El Profesor Enrique Meza Enríquez vuelve a casa con hambre y deseos de triunfo. Consciente de que su gente lo necesitaba, no lo pensó dos veces y en unas cuantas horas ya se encontraba plantado en la cancha del Estadio Hidalgo, donde tantos trofeos levantó, para decirle a sus nuevos pupilos “vamos a hacer las cosas bien”.

Eso sí, unos cuantos días de entrenamiento como equipo no van a bastar para ver la mano de Meza en el equipo. Un empate aburrido e insípido ante Pumas es el resultado de la mala racha que, poco a poco, se drena de la mente y cuerpo de cada uno de los que llevan el escudo de Pachuca en el corazón. Sin embargo, los entrenamientos ya dieron de qué hablar en cuanto a los consejos de éste hombre que tanto tiene que aportarle a nuestro equipo.

En fin, estamos siendo testigos de la revancha de Enrique Meza con Pachuca, y digo revancha porque un hombre que tanto ganó en tan poco tiempo siempre tendrá ganas de más. Esta afición tiene ganas de más. Siendo realistas, es una idea un poco descabellada pensar que Pachuca volverá a tener una época tan mítica como la de la pasada década, y más en un corto plazo. Pero vamos, si ya se logró una vez, ¿quién dice que no puede haber más?

De Pachuca esperamos mucho, y con Meza en el banquillo, aún más.



domingo, 1 de septiembre de 2013

Equipo en crisis


Por Roberto Pichardo

Las jornadas pasan y los Tuzos pareciera no caminan ni a empujones. Ahora fue Monarcas quien no tuvo piedad con los nuestros y acribillaron el marco defendido por Óscar Pérez, siendo efectivos en cuatro ocasiones. Gabriel Caballero fue jugador estrella de Pachuca, una leyenda, pero esos días ya terminaron. Qué más quisiera él que meterse al campo a enseñarles a sus pupilos cómo eran las cosas en sus tiempos, los tiempos de gloria. Sin embargo, las cosas no son así. Hoy por hoy, el Club de Futbol Pachuca se las está viendo duras. No hablemos de Caballero, él solamente es el técnico. Lo que tenemos en frente es una crisis a nivel institución.

Desde hace ya tres años Pachuca no disputa una final, y cómo no nos va a tener incómodos si la costumbre era verlos pelear más de un torneo de categoría a la vez. Es muy sencillo centrar las críticas en torno al técnico, finalmente, es el único integrante del plantel que con un chasquido puede ser despedido y sustituido al instante. Ahora, si analizamos la plantilla del equipo y nos hacemos una pregunta tan sencilla como “¿quién es la actual figura de los Tuzos?”, les aseguro que no habría respuesta.

Recientemente se cumplió un año de la asociación con América Móvil de Carlos Slim. El multimillonario mexicano nos da una probadita de la situación mexicana con los monopolios. A raíz de su llegada, Grupo Pachuca ha buscado mayor amplitud en sus ingresos, el caso más claro es la compra de los Estudiantes Tecos. El dinero ciega a la gente, y suele suceder que cuando tus proyectos crecen aceleradamente pierdes de vista lo que originalmente buscabas. ¿Quién nos puede garantizar que las metas de Grupo Pachuca son las mismas que hace unos años? De aquellos días en los que los Tuzos y el Club León no tenían nada que ver; aquellos tiempos en los que líderes en la cancha sobraban, seleccionados había y títulos se conquistaban.

Los hombres de pantalón largo podrán dormir tranquilos por un tiempo más, saben que la venta de Héctor Herrera es la más exitosa de sus negociaciones. Pero ojo, eso no será por siempre. La gente pronto comenzará a manifestarse, no con comentarios pesimistas y ridículos en las redes sociales, esos nadie los lee. Cuando comenzará a pesar la hinchada furiosa será cuando dejen de ir a los partidos, cuando dejen de comprar los productos, cuando dejen de llenarle los bolsillos a gente que, al parecer, le empieza a quedar grande la camiseta de nuestro equipo.

Regresando a lo que sí podemos ver, creo que el plantel vive una crisis emocional en primer término. Dicen que nada en esta vida es de a gratis, y si piensas mal te ocurren cosas malas. En estos momentos más de la mitad de la plantilla se encuentra marginada, ya sea por lesiones o porque no atraviesan su mejor momento futbolístico.

Se me hace inconcebible que Duvier Riascos falle remates a un metro de la línea de gol, con la fortuna para él de encontrarse en posición adelantada. Claro, ya metió el gol del orgullo, pero ¿en verdad es capaz de eso únicamente? Cavenaghi anotó en su debut como futbolista y como tuzo, y con una diana se encuentra en una zona de confort. Ludueña, el responsable de echarse al equipo al hombro, sigue sin despegar de la sombra de ese insólito gol ante Tigres.

La promesa, el hombre que en verdad siente la camiseta, el que cada partido es factor y figura, ese que llega a tu mente mientras lees estos adjetivos que lo describen a la perfección. Su nombre es Miguel Ángel Herrera Equihua, tiene 24 años y surgió de Titanes de Tulancingo. El hombre que tuvo que pelear por su puesto es el que hoy da la cara por su equipo. Quizás eso es lo que debería de suceder con varios futbolistas que llegan inflados, ponerlos a competir por el lugar en el once inicial para asegurarse de que jugarán para el equipo con inteligencia y entrega.



domingo, 18 de agosto de 2013

¿Experiencia o corazón?


Por Roberto Pichardo

Si de técnicos se trata, Pachuca ha tenido de todo. Desde los más experimentados como Enrique Meza y Víctor Vucetich, pasando por los medianamente exitosos como Efraín Flores y Hugo Sánchez hasta llegar a los que recién comienzan su carrera. Gabriel Caballero ha perdido la fe de la gente con el pasar de las semanas. Pareciera que aquellos que piden el cese del “Eterno” no recuerdan que fue un técnico canterano quien le dio el primer título a Pachuca, cuando con lo único con lo que se soñaba era con la salvación permanente del descenso. Javier Aguirre puso el primer peldaño de oro en la historia del club minero, y no era un técnico con trayectoria de veinte años.

Hoy, la historia es diferente. Pachuca cayó en un bache futbolístico que desde hace tres o cuatro años lo tiene lejos de los primeros planos. La directiva ha intentado de todo para regresar a los Tuzos al estrellato, luego de que en una década se apoderaran de todo aquello a lo que se enfrentaran.

Tanto jugadores como técnicos, ha habido una gran variedad. Jóvenes y no tan jóvenes; canteranos y experimentados; guerreros y cómodos; habilidosos y duros. La gente no se podrá quejar de que falta experiencia, he ahí a Óscar Pérez, quien merecería un poco más de respeto por parte de la afición del equipo al que defiende. No podrán decir que los jóvenes no tienen calidad, puesto que Herrera Equihua banqueó a un campeón de Juegos Olímpicos. No deberán decir que el medio campo es un desorden, ya que de una ola de jugadores que vienen y van, Jorge Hernández es el único que quedó de la época de Hugo Sánchez. Si bien los delanteros no pasan por buen momento, claro es el caso de Duvier Riascos, dan todo de sí por la causa del equipo. Es muy raro ver que un centro delantero corra tanto en busca de los balones como lo hace Cavenaghi, e incluso como Ludueña.  

Gabriel Caballero ha mantenido su sueño de hacer campeón a Pachuca como técnico entre las cejas. En otras épocas, existían jugadores predilectos a los cuales se les debía ceder el esférico para que arrancara la magia, tal es el caso de Damián Manso con Marini como estratega. Cosas como esas provocan disturbios en el vestidor, y por ende, la desintegración de las metas. Detalles como ese confirman que la baja futbolística del Club de Futbol Pachuca viene desde tiempo atrás. ¿O acaso no recuerdan los gritos de Mustafá hacia el “Gringo” Torres en pleno partido? ¿Ya se olvidaron de los disturbios provocados por Mauro Cejas y Carlos Velázquez? ¿Qué me dicen de los berrinches de Nery Castillo cuando Hugo Sánchez lo sacaba del campo? ¿Y las declaraciones del “pentapichichi” al salir de los Tuzos?

Con Gabriel Caballero en la dirección técnica da la impresión de un vestidor menos tenso, o por lo menos sin grietas. Los jugadores comparten la responsabilidad del mal funcionamiento del equipo, porque eso es lo que un equipo significa. Si Pachuca gana, todos ganan. Si Pachuca pierde, todos pierden. ¿O habrá alguien a quien le dé gusto que su equipo no funcione? Si bien es cierto que el “8” solamente acumula 23 partidos dirigidos en primera división, creo que inspira una mayor entrega que la que han dado los últimos entrenadores.

En el futbol las cosas son a prueba y error. Será cuestión de tiempo para que se dé cuenta de que Ayoví no debe jugar como lateral, que Riascos debe ganarse la titularidad con acciones en el presente, que hay muchas cosas por cambiar. En tanto, yo reconozco que ha aprendido a involucrarse mucho más en lo que ocurre en la cancha, a animar a sus jugadores de forma colectiva e individual y sobre todo a mantener claro lo que significa vestir los colores del equipo que ama.

Caballero, creo en ti.    


domingo, 11 de agosto de 2013

¿Por qué empató Pachuca?


Por Roberto Pichardo

A estas alturas ya todos conocemos la triste historia que tuvo lugar el día de ayer en el Estadio Jalisco. Los Zorros del Atlas tuvieron a bien de rescatar el empate en la última jugada del partido cortesía de Matías Vuoso. Si bien es cierto, los Tuzos no merecían el triunfo, pero, ¿por qué fue que la justicia del futbol se hizo presente? ¿Cuáles fueron las causas?

En un partido que vino a más, con un rayo que cayó muy cerca del lugar en donde se desarrollaba el encuentro y el cielo que caía a pedazos sobre 22 jugadores con grandes deseos de la victoria, se celebró un partido con varias cosas que resaltar.

Primero que nada, me parece más que suficiente el pasar de cinco jornadas para saber que Walter Ayoví no tiene nada que hacer en la lateral izquierda. Un cambio efectivo realizado por Gabriel Caballero fue el ingreso de Juan Carlos Rojas en sustitución de Duvier Riascos, jugador que comienza a acabar con mi paciencia. Con el ‘Romita’ en el campo, Ayoví fue recorrido de línea, convirtiéndose en un eje de ataque con llegadas peligrosas. ¡Ese es el Walter Ayoví, imponente y habilidoso, que todos queremos ver!
Después llegaron dos ocasiones de gol claras. ¿Qué pasó? Los delanteros se amontonaron en el área, nadie se decidió a definir y todos quisieron pegarle al mismo tiempo. El factor desorden, conjugado con el exceso de defensivos rojinegros, impidieron el flujo del balón en el último paso. Llegadas hubo, se concretó solo una, y eso con problemas.

Bien dicen que “el que perdona, pierde”. Atlas se volcó la mayor parte del partido al frente, buscando la oportunidad que le diera el empate. Algunas intervenciones de la saga y unas más de Óscar Pérez contribuyeron a mantener intacto el marcador. Sin embargo, la lluvia hizo justicia en pro de los locales y Vicente Matías Vuoso no lo pensó dos veces para sacar un disparo filtrado entre la multitud y vencer al ‘Conejo’ en la última oportunidad. Vaya final, todos estuvimos al filo de la butaca.

Ahora, también es justo dar honor a quien honor merece. El día de ayer fuimos testigos de una exhibición brillante de futbol por parte del joven Rodolfo Pizarro, quien comienza a caracterizarse como uno de los jugadores con mayor clase y prudencia del equipo. Los dos últimos adjetivos describen lo que todo jugador necesita. No se trata de saber esconder y jugar el balón por todo el campo y comerte al mundo en una jugada, sino de saber cuándo y cómo hacerlo. Y Pizarro sabe cuándo y cómo, sabe devolver el balón, tiene visión del campo y garra para pelear balones que parecería se pierden. Bien por él, orgulloso producto de las Fuerzas Básicas.

Por último, creo que no fui el único espectador al que se le paralizó el corazón al ver a Enrique Esqueda, tras más de un año y medio de ausencia, dar un par de saltos junto al cuarto árbitro para darle la mano a su compañero y entrar a la cancha, a disputar su primer partido de Liga MX desde enero de 2012. El “Paletuzo” verdaderamente está de regreso, y estoy seguro de que querrá pelear un puesto por la titularidad en cuanto se estabilice por completo, para volver a regalarle sonrisas a los que se ponen la blanquiazul cada sábado, sin fallar.

Dados los puntos de vista de un servidor, y reiterando que la palabra más valiosa la tiene el lector, se que llegaremos a la conclusión de que a Pachuca le sacaron dos puntos de último minuto con toda justicia, por lo tanto, hay cosas que corregir para derrotar al archirrival  con el que se verá las cosas el próximo sábado: Club América.


domingo, 28 de julio de 2013

Siguiendo a dos promesas


Por Roberto Pichardo

Érase una vez un escritor de 16 años que no tenía ideas para impactar y cautivar a los lectores de su columna dominical. Entonces, fue cuando apareció la inspiración. Eran dos jugadores, uno nacido en Argentina, el otro con sangre tricolor. Ambos militan en los Tuzos del Pachuca y ambos serán protagonistas del siguiente escrito.

Ayer por la noche el futbol regresó a la Cuna. El estado de Hidalgo recibía en su capital y con los brazos abiertos una nueva esperanza de balompié y gloria, esa dulce pareja que posa de la mano para un solo afortunado, cada seis meses. Los aficionados acudieron a la cita con disposición y entrega. Más de 26 mil asistentes que, además, no permitieron la invasión del visitante, como suelen absorber los estadios rivales.

Comenzaba el encuentro y los nuestros repetían alineación. Uno o dos ajustes le haría un servidor, pero en general me agradó. En fin, comenzó el encuentro y los Tuzos, con un uniforme retro que recuerda al cuadro que fuese amo y señor del futbol azteca, se pusieron al frente con un remate de cabeza tras un salto que parecería que en vez de tacos el individuo llevaba resortes pegados a los botines. Era Miguel Herrera Equihua, el muchacho prodigio de la cantera tuza que ahora se estrenaba como goleador. Me dio un gusto muy peculiar que fuera anotación de Equihua, algo tiene que me ha llenado el ojo por completo con su buen futbol a una edad en la que Europa aún es tangible.

Para la segunda mitad, con los cartones parejos y con la gente frenética en la madriguera, vendría un gol muy especial que quedará para la memoria de muchos aficionados. Sé que mi amigo lector recordará aquel extraordinario gol de Walter Silvani en la final celebrada en el Estadio Volcán, casa del Tigre. Si no le falla la memoria se dará cuenta de que el tanto marcado por Daniel Ludueña, quien además cumplía 33 años al momento de fulminar el arco de Enrique Palos, es una auténtica réplica del gol que valiera un campeonato en uno de los terrenos más complicados de México. Dos joyas idénticas en dos estadios diferentes, producto de dos futbolistas distintos pero que de igual manera hicieron estallar a la fanaticada blanquiazul.

Alguna vez el gran Jorge Valdano dijo: “Algunos dirán que en fútbol sólo interesa ganar y otros, más cándidos, seguiremos pensando que si esto es un espectáculo también importa gustar.” Fijando la mirada en la noche del 27 de julio de 2013 en los interiores del inmueble deportivo inaugurado en 1993, estaremos de acuerdo con las palabras del ídolo del futbol. Los tres partidos que Pachuca ha disputado, contando el de Copa, han sido satisfactorios en resultados y en espectáculo. La gente se ha ido contenta y con un buen sabor de boca.

Ahora, enfocándome en los autores de los goles del local, hablaré brevemente de los que, a juicio y gusto del escritor, son la promesa más grande de los Tuzos en estos momentos.

La semana pasada mencioné que algo tenía la cantera tuza que los Herrera se convertían en jugadores clave (y no, ¡no son hermanos!), y es que si sumamos la actuación del muchacho surgido de Titanes de Tulancingo de ambos partidos disputados, el resultado será una eficacia como pocos defensas han mostrados con la camiseta de Pachuca. Eso sí, es un joven con mucha garra. Salió lesionado del entrenamiento del viernes y mírenlo, ¡anotó el primer gol! ¡Eso es amar lo que haces!

Del otro lado de la cancha se encuentra Ludueña. Un hombre que se ganó el gafete de capitán a base de trabajo duro y buenos resultados en la pretemporada. Uno de los hombres más experimentados que hoy viste nuestros colores nos regaló anoche una pincelada de buen futbol, como todo buen arte, con una asistencia y un gol fuera de serie. Este es el ‘Hachita’ que esperaba ver, después de creer que falló en su misión líder el pasado torneo, al no rescatar el buque tuzo que se hundía en la apatía.

Uno de los hombres que he mencionado en esta ocasión levanta la mano, sin decir una sola palabra al respecto, para la Selección Mexicana. Ahora que está de moda el tema de los nacionalizados no le vendría mal un poco de experiencia al derrumbado tricolor. El otro de ellos, dice “véanme” al viejo continente. ¿Quién dice que Equihua no podría brincar al otro lado del charco? Tiene edad, condiciones y disciplina. Que siga los pasos del otro Herrera que ahora viste de otro blanquiazul (insisto, ¡no son hermanos!).

Ellos dos, junto con Cavenaghi, serán las figuras del Pachuca en éste Apertura 2013. Recuerden mis palabras.      


domingo, 21 de julio de 2013

La Voz del Huracán: ¿La tercera es la vencida?


La Voz del Huracán: ¿La tercera es la vencida?

Por Roberto Pichardo Ramírez

Hace un año se optó por renovar el cuadro tuzo, con una gran lista de nombres, más no hombres. Los que fuesen comandados por Hugo Sánchez mostraron, en aquél entonces, un futbol insípido y poco creativo. Seis meses después, el camino se trazó a medias. Con un técnico meramente tuzo, y con un nuevo refresco a la plantilla, se mostró una ausencia de actitud y contundencia que nos dejó con el “ya merito” en la boca. Hoy, la historia es distinta.

Pachuca regresa a la acción tras una pretemporada favorecedora, una tercera transformación en la escuadra y tres objetivos claros: “Calificar a la liguilla, Libertadores y terminar con más de 28 puntos”, sentenció Andrés Fassi hace unos días. Ahora, con el “Eterno” recibiendo una segunda oportunidad y una nueva piel que recuerda a la época dorada, notamos a un verdadero equipo, no solo un par de estrellas. A continuación las reacciones.

En primer lugar, podemos destacar el trabajo defensivo. Si bien el partido vivido al medio día en Toluca fue una función muy reñida de futbol, incluso algo atascada, el resultado favoreció al que fue tan solo un poco más incisivo que su contrincante. Sorprende ver a Ayoví como lateral cuando todos lo hacíamos parte del medio terreno. En fin, demostró que donde lo pongan, responde. Así mismo destaca la excelsa actuación del que, a juicio de un servidor, debe ser nombrado el novato del torneo que cerró el año futbolístico. Algo tiene la cantera tuza con los Herrera. Uno ya está en Portugal, e incluso ya fue campeón; el otro, demuestra desde la primera fecha que es un defensa central con condiciones extraordinarias. Es cuestión de tiempo para que los arietes rivales tiemblen ante la seguridad de Miguel Ángel Herrera Equihua.

El medio campo hizo lucir a un Rodolfo Pizarro con iniciativa y garra, asistiendo al ataque y defendiendo en su nueva posición, en la cual, ha respondido a la perfección. Así mismo vimos a un Jorge Hernández luchador, con un permanente deseo de hacerse del balón, o por lo menos, de no permitir que el contrario haga de las suyas, y que además, tuviera la oportunidad de ser capitán tras la salida de Ludueña. Señores, la directiva escuchó sus propuestas.

No se puede dejar a un lado lo negativo, de otro modo, el ser humano no lograría crecer y se estancaría en su evolución. Noté a un Cavenaghi, si bien participativo, fuera de tiempo. Hubo varias oportunidades que el atacante no supo definir o controlar, siendo el factor sorpresa un claro ausente el día de hoy. Alguien tendrá que platicar con Duvier Riascos, el “flamante” refuerzo, en cuestión de las actitudes. Estoy seguro que él soñaba con ser futbolista cuando niño, habrá que recordarle lo divertido que era jugar al balompié con sus amigos en el patio del colegio.

También hubo detalles menores que contribuyeron a un cierre de partido cardiaco y con tintes de sufrimiento. Arce debería pensar dos veces al momento de tener el balón, soltó tres pedradas que no deben de ser de un futbolista profesional; Damm debe responder a la confianza mediante compañerismo. Toque. No juega el que mete goles, sino el que participa en ellos.

En fin, en términos generales es un Pachuca que promete. Se vio una estabilidad defensiva que el equipo demandaba por caridad. Una fluidez y seguridad en el medio campo y un mejor entendimiento al frente. Si a esto le agregamos a un técnico mucho más presente en las acciones de sus aprendices, con más carácter y verdadera dirección desde el banquillo, tendremos como diagnóstico que Pachuca tiene fuertes argumentos, mucha más garra, grandes promesas como es el caso de Pizarro y Equihua, y mayor orden.

Ahora que los jugadores saben a lo que deben jugar, es cuestión de afinar los detalles. La delantera, que parece ser el punto que más se debe tratar, tiene la capacidad, variedad y frescura necesaria para generar competencia interna y brindarnos lo que esperamos: triunfos.

Ahora sí, éste Pachuca SÍ es un equipo. Éste Pachuca SÍ promete.