domingo, 19 de enero de 2014

¡Regresaron los triunfos!


Por Roberto Pichardo

Por donde se le busque, los Tuzos del Pachuca han roto una racha negativa que los había atormentado por cinco meses. Un torneo completo sin ganar en el Estadio Hidalgo ha quedado atrás, con la estupenda voltereta sobre Xoloitzcuintles vivida anoche. En fin, los nuestros se sacuden la mala vibra, ahuyentan a los fantasmas y demás espíritus traviesos y se encaminan a una notable mejoría en materia futbolística, misma que los aficionados han reclamado a gritos en los últimos años, pero eso sí, nunca han abandonado al equipo. Eso también merece reconocimiento.

Honor a quien honor merece. Puede que el capitán de Pachuca, Óscar Pérez Rojas, no se haya hecho de la simpatía ni haya cumplido de las expectativas de muchos. Sin embargo, habrá que darle mérito al ‘Conejo’ por su aportación clave a un freno en el declive, y por qué no, un impulso hacia la luz. A sus casi 41 años, el guardameta mexicano nos ha regalado jugadas estupendas y brillantes, muy complicadas para los novatos, pero no para alguien de suma experiencia. Ha cometido errores que cuestan caro, sí, pero sería un grave error dejar al veterano fuera del ranking de los mejores cinco porteros de nuestra liga.

Otro hombre que llamó la atención de un servidor durante el partido (y en los otros dos) es Alex Colón. Tenemos ante nosotros un ‘10’ inédito y de características bastante peculiares. El refuerzo ecuatoriano es el más activo en los enfrentamientos, buscando balones incluso en los linderos de su área para repartirlos y reincorporarse a las labores ofensivas. Un hombre que va y viene, un ‘todoterreno’ con grandes condiciones que, seguramente, nos regalará bastantes jugadas clave en caso de mejorar (no porque sea mala, simplemente perfeccionar) su condición física para rendir los noventa minutos con esa explosividad que comienza a caracterizarlo en Pachuca.

El joven debutante, Dieter Villalpando, mostró las cualidades necesarias para ser un futbolista de primera división. Surgido de Murciélagos, el muchacho se encamina hacia un futuro prometedor por el simple hecho de haber sido debutado por Enrique Meza, cosa que es señal de garantía.

La delantera en general sigue siendo el talón de Aquiles de Pachuca. Pese a que la falta de contundencia sigue ahí, presente, en esta ocasión los locales supieron sacar la casta. Es algo angustiante que Enrique Esqueda no haya anotado aún en la Liga desde 2011, por lo que su futuro como Tuzo y su carrera en general se encuentran, literalmente, en el ojo del huracán. Por otro lado, Abraham Carreño deberá ponerse las pilas y cubrir las expectativas del profe Meza, ya que el favoritismo no le ha favorecido del todo.

Un tema que sí angustia es que, en tres partidos, John Pajoy no ha logrado explotar ni demostrar por qué está ahora vestido de Tuzo. Es muy pronto para hablar de un segundo Duvier Riascos, pero habrá que tener sumo cuidado con lo que el colombiano haga (o deje de hacer). No así, Jürgen Damm está sediento de minutos en este nuevo torneo. Esto queda reflejado con su participación tan activa en la Copa MX, además de su peso en el terreno de juego al ingresar como cambio ante Tijuana. Tanto Damm como Édgar Andrade, así como Diego De Buen, son hombres que podrían trascender mucho más que a ser simples relevos. Sus cualidades son desequilibrantes y, al ser gente joven pero ambiciosa, no se hará esperar la competencia interna que tanto ha necesitado Pachuca.

Insisto, es demasiado pronto para especular sobre el torneo que los hidalguenses tendrán, pero una cosa es segura: será mejor que los demás. Se ha tocado fondo en la mediocridad, y el plan de juego ahora expuesto es clara prueba de ello. El grupo se ve menos frágil con el pasar de las semanas, e incluso a comparación de otros torneos, pero debo insistir en lo siguiente: la contundencia de los delanteros determinará el destino del equipo. Por ahora, se viene una prueba bastante interesante: visitar al ‘hermano menor’.


domingo, 29 de diciembre de 2013

Futuro inmediato


Por Roberto Pichardo

Probablemente no podemos decir que “ya empezamos mal” después de haber fracasado en el cuadrangular previo al arranque de la Liga, puesto que no es un inicio, sino la prueba final de un nuevo grupo que se embarcará, en una semana, en un torneo que no pinta nada fácil si se juega con el mediocre futbol mostrado en los encuentros contra Puebla y Estudiantes.

Primero que nada, he de decir que el mayor error cometido por el profesor Enrique Meza fue minimizar a un rival. Así se juegue contra la filial sub-15, lo ideal será siempre arrancar con el mejor cuadro posible, y estoy seguro de que lo que el “Ojitos” mostró como once inicial ante Tecos está muy lejos de ser la mejor alineación posible. Eso sí, habrá que entender si el profe tuvo otra perspectiva de los hechos, lo cual puede interpretarse como una natural y completamente sana rotación plantilla en pretemporada. Finalmente, hay que probar todas las armas antes de entrar a la guerra.

En este par de encuentros amistosos Pachuca fue derrotado con una bala perdida, o quizá dos, que no pudieron acabar con el cotejo en su muerte súbita. Ni hablar, una derrota en penales se perdona, pero ojo, Puebla fue el único equipo que tuvo más movimientos de plantilla que los Tuzos. En el segundo encuentro, en el intento por rescatar la dignidad frente a su gente, el nuevo hermano menor hizo de las suyas en la reunión familiar. Inocente palomita que te dejaste derrotar…

Lo angustiante para mí no es un par de derrotas en manos de equipos cuyo presente no es el más cómodo, sino la razón por la que dichas ocurrieron. Bien dicen que la mejor defensa es el ataque, y el mejor ataque, obviamente, es el ataque mismo. Si de algo ha adolecido este equipo desde hace ya varios torneos es de contundencia y agresividad al frente. En dos años naturales, se han anotado tan solo 79 goles en 68 encuentros de Liga Mx, lo que significa que Pachuca rompe la meta contraria 1.16 veces por partido.

Esto se debe principalmente a la mala planeación ofensiva que se ha propuesto en los últimos cuatro partidos. Hace ya unos ayeres que el conjunto blanquiazul no tiene un rompe redes nato, como ya he comentado en bastantes ocasiones. Además, una serie de eventos se han conjugado en contra del equipo, como ha sido la ausencia de “segundas oportunidades” a quien las merece, así como se le ha brindado a quien no responde de igual forma.

Otra de las razones es el agudo ir y venir de jugadores. Enrique Esqueda es el jugador que más tiempo ha militado en Pachuca (sin contar a Rodolfo Cota y a Marco Pérez), lo hace desde 2010. El resto de la plantilla no tiene ni siquiera tres años vistiendo la camiseta del equipo centenario. Desde la partida de Leobardo López y el retiro de Miguel Calero (Q.E.P.D.),  los hidalguenses no han vuelto a tener una figura, un líder, un ídolo, un referente en la cancha. Se dice fácil adaptarse a un estilo de juego con gente desconocida, y más si los entrenadores también han ido y venido, pero señores, toda orquesta requiere de un director, y de los once hombres plantados en el campo no hay uno solo que tome la batuta.

Contundencia es la palabra clave de Pachuca en el futuro inmediato. De esta cualidad depende el torneo a jugarse en la segunda mitad del año futbolístico. No la han tenido, no la tienen, pero, ¿la tendrán?
 

domingo, 22 de diciembre de 2013

¿Pachuca o León?


Por Roberto Pichardo

Antes que nada, debo enfatizar que la pregunta que da título a nuestro escrito es dirigida a la gente de pantalón largo que se encarga de hacer (y deshacer) el presente, pasado y futuro de nuestro equipo. Me ha quedado más que claro que la afición de Pachuca, en términos generales, repudia la “hermandad” con Club León casi tanto como demanda que Martínez Patiño volteé a ver al Tuzo con los mismos ojos con los que vio a su nuevo equipo levantar la copa que lo proclama como monarca de nuestro balompié. Y desde éste momento dejo en claro que el asunto a tratar no tiene absolutamente nada que ver con el equipo León, club al que le guardo un profundo respeto. Cualquiera que tenga ojos podría reconocer el excelente trabajo que los Panzas Verdes han realizado desde que adoptaron el “Modelo Pachuca”.

Desgraciadamente, la mediocridad y poca seriedad en Pachuca a lo largo de la presente década nos ha llevado a señalar culpables.

¿A quién no le gustaría ser el “hijo favorito” de sus padres? Aquel al que le dan juguetes nuevos, ropa costosa, y mucha atención. Todos han querido serlo. Y la paradoja en el asunto es que los primeros seis meses los de Hidalgo se mantenían como hijos predilectos pese a la llegada de un nuevo miembro a la familia. Enviaron a gente como Luis Montes, William Yarbrough y Carlos Peña a ponerse la camiseta del hermano menor cuando bien pudieron haber cumplido un proceso de formación en su equipo de debut. Pero, ¡oh, sorpesa! Los muchachos maduraron, crecieron y hoy en día son material de exportación al primer mundo.

De los refuerzos ni se hable. Se le ha dado la oportunidad a tanta gente incompetente una y otra vez. León adoptó el “Modelo Pachuca”, ya que los Tuzos no usan el “Modelo Pachuca”. ¿De qué se trata este juego? ¿Por qué Pachuca no puede tener un Rafael Márquez o un Mauro Boselli?

Y podrán decir que es un acto de desagradecimiento lo que un servidor plasma en sus líneas, pero señores, el pasado caduca. No nos vamos a pasar toda la vida presumiendo la Sudamericana, los títulos de Liga y todo lo que se logró en los primeros años del nuevo milenio. Ya no más. Una institución de tal categoría se alimenta de un presente digno y un futuro prometedor. ¿De qué sirve tener la gloria haciéndonos sombra si sólo la recordamos cuando la campaña en juego se ha ido al demonio?

La negligencia continúa. Una y otra vez. Se hablaba de darle la oportunidad a los jóvenes en el torneo próximo, hasta que apareció un personaje pseudoprofeta que declaró que “dos o tres refuerzos” serían necesarios para la revancha blanquiazul. Andrés Fassi, nacido en La Tierra Al Revés, se despachó con siete nuevos individuos (a los que se les dará un precavido beneficio de la duda). Moraleja: si el señor vicepresidente dice “dos o tres”, seguramente quiere decir “dos o tres…o cuatro, o cinco, o diez”.
Señor Andrés Fassi, cantidad no es calidad. Es la lección que usted nos ha enseñado y se ha empeñado en remarcar de manera semestral.

Y la cereza del pastel no pudo esperar. Era demasiado bueno para ser cierto. Como se ha hecho hábito, los directivos nos salieron con la bromita de vender al jugador más constante y comprometido que se tuvo la temporada pasada. Y no, no hablo de Duvier Riascos. Una vez más, ha quedado demostrado que Pachuca no aspira a tener un ídolo entre sus filas en mucho tiempo. Gracias, Iván Estrada. Te echaremos bastante de menos. Probablemente si adaptamos a Jürgen Damm o a Pizarro como laterales nos den lo mismo que tú nos diste. Ya basta de experimentos, por favor. A como vamos, Rodolfo Pizarro terminará siendo portero en un par de torneos (jugaba como extremo, después como contención y ahora comienzan a probarlo como lateral).

“Yo amo al Pachuca y le voy al Pachuca”, dijo Jesús Martínez hace unos días en la televisión. Días antes de dicha entrevista, brindaba con Carlos Slim por la inmensa retribución económica que tendría un nuevo campeonato en la sala de trofeos de la reprobable mafia futbolística que se traen entre manos.
León, el dinero, yo que sé. Sólo estoy convencido de que al equipo que ayer te dio todo hoy lo miras con signo de pesos.

Señores, CON PACHUCA NO SE JUEGA.


viernes, 6 de diciembre de 2013

Un año de tu ausencia


Por Roberto Pichardo

*La Voz del Huracán celebra su primer aniversario como columna formal el día de hoy. De todo corazón agradezco a todos los lectores que me han seguido semana a semana. Seguiremos creciendo por ustedes.*


Mi felicidad se la llevó tu adiós. Las fotografías y videos cuentan historias, historias que tú escribiste a base de esfuerzo, pasión y determinación. En diez años construiste el peldaño más grande; cavaste hasta donde ningún Tuzo había llegado, a lo más recóndito de los corazones de cada uno de los que, semana a semana, te alentaban a ti: el eterno capitán. Extrajiste el oro, el éxito y la gloria y la ofreciste a cada una de las personas a las que hacías vibrar con tus saltos, volteretas y vuelos espectaculares. Eras único.

Hoy hace un año que te has ido de este mundo enloquecido hacia la paz celestial con la que todo hombre sueña. Pero he de decirlo, no esperaba tu partir. Me tomó tan desprevenido como seguramente a ti te ocurrió. Derramé lágrimas sobre mi camisa color vino, de codos acolchonados y con el número uno en la espalda. No pude con tu adiós tan repentino.

Y sin embargo levanté la mirada y supe que tu partida, tu vuelo sin regreso, era el comienzo de una nueva historia. Sabía la historia que le contaría a mis hijos y a los hijos de éstos. Hablaría sobre aquél héroe con gorra que aterrizó en la Bella Airosa a inicios del nuevo milenio para convertirse en uno de los personajes más importantes en la historia de la ciudad y del estado. Les contaría cómo rescataste el empate de último momento con un testarazo certero, pese a que tu vieja “cachucha” nunca abandonó tu cabeza. Les diría que tu coraje y determinación derrotaron a Landon Donovan, el tirano estadounidense, en un tiro desde los once pasos. Platicaría cómo conquistaste el continente americano, tanto en el norte como en el sur, vistiendo los colores del equipo que hoy te rinde tributo.

Sudaste hasta la última gota en cada partido, en tantos años de éxito, que tu retiro de las canchas parecía inminente, y lo fue. Y ahí me tienes, gritando tu nombre en el último partido de tu carrera donde miraste hacia arriba y dijiste “gracias”. Un par de vuelos sobresalientes, como nos tenías acostumbrados, y no hubo para más. Silbatazo final y Miguel Calero, ya sin gorra, se quitó los guantes, la camisa, los botines, ¡hasta los pantaloncillos! Y los ofreció a la gente que siempre estuvo detrás de él. “…ya llegó Miguel Calero, llegó a Pachuca para ser campeón”. 

Y así, en medio de sollozos, gritaría con augurio y fervor: “¡vuela alto Cóndor, vuela alto!”. Porque fuiste, eres y serás parte de mi historia de vida. Desde pequeño te vi salvar el día cual titán que resguardaba la portería de un equipo que soñaba con la gloria y que, de tu mano, la consiguió. Estabas en la cima del mundo, como todo un gigante.

Ahora que conmemoramos un aniversario de tu graduación de la vida, te recordamos y te extrañamos, pues has dejado un hueco que nadie nunca podrá llenar. Nadie jamás usará el dorsal número uno, todos los hicieron a tu medida, ideales para el que ahora resguarda la meta en el inframundo, tan solo mientras espera para nacer nuevamente, volver a llamarse Miguel Calero y defender, “a huevo”, los colores de Pachuca.

¡Gracias, Calero!


domingo, 1 de diciembre de 2013

Todo o nada



Por Roberto Pichardo

*La Voz del Huracán celebrará su primer aniversario como columna formal este 6 de diciembre. ¡Muchísimas gracias lectores!*

Hace unos días me puse a analizar la nueva apuesta del Club Pachuca de cara al Clausura 2014. En la presente década se ha intentado de todo. Han realizado contrataciones millonarias que no terminan de funcionar; se ha optado por técnicos de alto, mediano y bajo perfil que no han podido regresar al equipo a la gloria y se han exportado (o regalado) jugadores juveniles de suma importancia. La última carta de la institución hidalguense será tomada: la cantera.

No es del desconocimiento de nadie el hecho de que Pachuca tiene una de las mejores canteras mexicanas de la actualidad. Hombres como Carlos Peña, Héctor Herrera, Luis Montes y Miguel Herrera Equihua se han convertido en gente importante en sus equipos, por lo que ahora se apuesta por retener a las jóvenes promesas para que sean la base de un barco que se hunde a pedazos.

Y es que con los acontecimientos recientes en los que los “flamantes” refuerzos no reaccionan y son los canteranos los que responden al grito de auxilio con garra y deseos de triunfar, habrá que otorgarle el beneficio de la duda a quien verdaderamente lo merece. La cuestión es, ¿con la ilusión basta?

Aterrizando un poco en el frío mundo real, hay que reconocer que no. No basta con el empeño que se ponga si no existe orden y disciplina. Un ejemplo muy claro es el caso de Rafael Márquez. El jugador de León regresó a la selección mexicana ante la necesidad de un líder, de un capitán, de un “macho alfa”. El resultado: una defensa ordenada y un equipo con la mirada en alto. Justamente es eso lo que ha extrañado Pachuca, un hombre que se tire el equipo al hombro, que ponga a todos en su lugar, que tenga pantalones para llevar el gafete de capitán, y para mi gusto, Óscar Pérez no es suficiente. El único hombre que puede poner el equilibrio al nuevo proyecto tuzo se llama Christian, se apellida Giménez y le dicen “Chaco”.

El ídolo de la afición blanquiazul, el que recibe ovaciones al plantarse en el ojo del “Huracán”, el que torneo a torneo se pide que regrese al lugar donde lo ganó todo. El “Chaco” es el más grande emblema activo de Pachuca por sus goles, su carisma y carácter y estilo. El indicado para inculcarle a chicos y “grandes” el amor por los colores. No hay más.

Christian ha reiterado, pese a una polémica fotografía publicada en su Twitter, su deseo por quedarse en Cruz Azul. Sin embargo, su contrato casi ha vencido. Ahora sí, es momento de que el “Chaco” decida si de verdad desea permanecer en donde se encuentra y luchar por un título o dar un paso al pasado y revivir la gloria que aquí cosechó. Afortunadamente, el ruido que provoca la gente de Pachuca llega hasta oídos del propio jugador naturalizado. Consciente de que acá se le quiere, se le extraña y se le requiere, no descarto que entre en un dilema en el que, esperemos, Pachuca salga avante.

La escuadra centenaria, que el cuatro de diciembre conmemora el primer aniversario luctuoso de Miguel Calero, les dará la oportunidad a jóvenes que han vivido procesos largos y difíciles. Algunos están desde los trece años, otros desde antes. El futbol hará justicia con muchos de ellos, que seguramente aprovecharán al máximo cada instante que pongan los botines en el césped. Se espera un equipo joven, fresco, con ilusiones nobles. Y vaya, ¡cómo les vendría bien un líder! Christian Giménez sería la cereza del pastel en este nuevo intento por regresar al protagonismo, sería, al fin, la conjugación de juventud y experiencia de la que tanto se ha hablado.


domingo, 17 de noviembre de 2013

Análisis general del Apertura 2013



Por Roberto Pichardo

El sueño de la reconquista en 2013 terminó. Pachuca no fue capaz de si quiera colarse a la fiesta grande en ninguno de los dos torneos de trascendencia que disputó este año. En el torneo que para los Tuzos acaba de terminar, con dos técnicos y más de ocho jugadores nuevos, se apostó por un nuevo proyecto que, pese a la mejora futbolística con el pasar de las jornadas, mantuvo su racha de resultados negativos.

LOS NÚMEROS

En el Apertura 2013 de la Liga Bancomer MX Pachuca registró un total de 14 puntos obtenidos, producto de tres victorias, ocho empates y seis derrotas. Cabe destacar que el equipo hidalguense forjó una maldición que consistía en que, a partir del minuto 80, los equipos le robaban el resultado. Dicha coincidencia ocurrió en siete ocasiones. La diferencia de goles terminó en -4, con saldo de dieciocho dianas recibidas por catorce anotadas.

Óscar Pérez fue el hombre que más minutos tuvo en el terreno de juego, acumulando un total de 1.485. Se cuenta un total de 29 amonestaciones y solo una expulsión,  siendo Efraín Cortés el más indisciplinado con cuatro cartones amarillos y una tarjeta roja en la cuenta, seguido por Miguel Herrera Equihua con cuatro tarjetas preventivas.

Por último, se puede destacar que hubo un cuádruple empate en el máximo anotador de Pachuca. Duvier Riascos, Fernando Cavenaghi, Othoniel Arce y Daniel Ludueña anotaron únicamente dos dianas para la causa blanquiazul. Así mismo, cabe mencionar que se realizó únicamente un debut en todo el torneo, como fue el del mediocampista Erick Gutiérrez.

CUMPLIÓ, NO CUMPLIÓ Y QUEDA A DEBER

*Fernando Cavenaghi: Comenzamos la tradicional sección con el hombre que, antes de acabada la competencia futbolística para Pachuca, ya tenía un pie fuera del equipo. Poco futbol, mucha expectativa. En un par de años no lo recordaremos más. NO CUMPLIÓ

*Duvier Riascos: Candidato a salir del equipo pese a su intención de quedarse. Se las ha visto duras con la prensa y la afición, y lo que mostró vistiendo la camiseta de Pachuca está a años luz de ser lo que se le recuerda con Tijuana. ¡Ya despierta, Duvier! NO CUMPLIÓ

*Daniel Ludueña: En su revancha con el equipo minero tuvo una ligera mejoría. Nos regaló un poema de gol, sí, pero perdió el gafete de capitán casi al instante y no pudo ser el referente en el ataque que tanto necesita esta escuadra malherida. NO CUMPLIÓ

*Iván Estrada: El ‘Gutty’ es de esos hombres que, sin dar mucho que decir, están presentes en cada momento. Fundamental en el ataque y la defensa, y vaya, ¡cómo corrió! CUMPLIÓ

*Enrique Esqueda: Parecería que la fascitis plantar comienza a ser parte del pasado del ‘Paletuzo’. Se recuperó, regresó y nada más no la vio llegar. Se le tendrá la tolerancia, quiero suponer. Eso sí, si se queda un torneo más será jugársela completa. Cero comfort. QUEDA A DEBER

*Othoniel Arce: Novato en muchos sentidos. Arce no ha tenido la fortuna que quisiera a lo largo de su carrera. En los equipos en los que ha militado no se le han visto más que simples destellos, ataques de habilidad. Desde el principio sabíamos todos lo que podía ofrecer. QUEDA A DEBER

*Óscar Pérez: Para el caso del ‘Conejo’ tuve que cerrar las redes sociales en los últimos tres partidos. Severamente criticado por algunos, alabado por otros. Pérez es la viva imagen de la polémica en la comunidad hidalguense, pero creo que pudo haber sido peor. CUMPLIÓ

*Marco Iván Pérez: El ‘Ojos’ está de regreso en Pachuca tras un paso aceptable por San Luis. Los recuerdos de Pérez supliendo a Leobardo López se quedaron en eso, simples recuerdos. Temeroso y algo distraído como no lo había visto con anterioridad. QUEDA A DEBER

*Rodolfo Pizarro: Pareciera que Pizarro tuvo un torneo intermitente. A veces aparecía en el once inicial, otras no (sobre todo con la llegada de Enrique Meza). Lo que sí es que el juvenil le dio cátedra de habilidad y garra a varios de sus compañeros. CUMPLIÓ

LA FIGURA: MIGUEL HERRERA EQUIHUA

El mejor debut del torneo pasado se convierte en la figura de este. Con un total de 1.350 minutos de juego distribuidos en quince partidos, Equihua demostró que aún queda gente en la plantilla de Pachuca que siente los colores que viste, que lo da todo en cada oportunidad que tiene de plantarse en el campo a rodar un balón. Miguel Ángel salvó a su equipo no una, ni dos, ni diez veces. Un defensa ejemplar con gran visión de campo y estupenda marca que ya tuvo su premio: ser convocado a la selección mexicana.

LA REVELACIÓN: JÜRGEN DAMM

Un auténtico velocista. Cuando este joven tenía el balón en los botines podía desbordar brillantemente y mandar servicios precisos. Así mismo cuenta con un disparo fulminante que, de ser bien aprovechado, puede convertirlo en un goleador nato. Comparado con Carlos Fierro y Miguel Layún por su velocidad, es de los hombres más rápidos del futbol mexicano.

POR LA CONTINUIDAD: MARCO BUENO

El Campeón del Mundo sub-17 acumuló únicamente 96 minutos de juego en el AP13, anotando en una ocasión. Fernando Cavenaghi, por decir un ejemplo, anotó en dos ocasiones habiendo jugado 849 minutos. Los números hablan.

LA PROMESA: IVÁN OCHOA

Así es, el Subcampeón del Mundo sub-17, Balón de Bronce de la FIFA, goleador de la selección de su categoría y mediocampista con ganas de debutar y consolidarse en primera división es el hombre a seguir en los próximos meses. Ochoa hizo cosas importantes antes, durante y después de la justa mundialista. Ahora habrá que esperar lo mejor de él en el futuro.



Así termina el análisis general del Apertura 2013. Si bien el 2013 no fue un año grato para los Tuzos del Pachuca, podemos estar seguros de que, con el regreso de Enrique Meza al banquillo, existirá un verdadero proyecto estructurado con los mejores fines: regresar a Pachuca a la gloria.


domingo, 3 de noviembre de 2013

Adiós Apertura 2013



Por Roberto Pichardo

En enero de 2013 muchos pensábamos “este año la reconquista es nuestra”. No fue así. Es noviembre y el año después del apocalipsis maya se ha terminado para los Tuzos del Pachuca. Recibirán a Querétaro en la última jornada como partido de trámite en donde los nuestros no se juegan más que la dignidad (o lo que queda de ella). Después de eso, vacaciones. Algunos podrán descansar tranquilamente con sus familias tras haber sudado la camiseta cada minuto que pisaron el terreno de juego con la camiseta blanquiazul encima. Claro, no es el caso de gente como Daniel Ludueña, Duvier Riascos y Fernando Cavenaghi, este último a sabiendas de que encabezará la lista de jugadores que buscarán continuar su carrera en nuevos horizontes.
Y son esa clase de rumores y adelantos oficiales los que comienzan a generar la expectativa en la hinchada tuza. ¿Acaso se renovará la plantilla por enésima vez? Y de ser así, ¿servirá de algo? Andrés Fassi nos rompió silencio al declarar que Pachuca mantendrá el 90% de su plantilla, además de que asegura habrá más bajas que altas. Por lo tanto, podemos esperar una exagerada cantidad de movimientos en torno al equipo centenario, tanto por gente nueva como por los que se van. Lamentablemente, el vicepresidente Tuzo ha perdido credibilidad en sus palabras con el pasar de los años, así que se especula que sucederá justo lo contrario a lo que dice.

En fin, pese a lo que adelantó el directivo, lo cierto es que hay cambios que, además de parecer inminentes, son necesarios. En el caso de Cavenaghi se habla de que el jugador nunca se sintió a gusto en la capital hidalguense, más allá de la institución de la que, hasta el día de hoy, forma parte. Hay incluso rumores de que el argentino ha comenzado la mudanza de sus pertenencias, a una escasa semana de romper filas con su club.

También podemos destacar el curioso caso de Duvier Riascos. Durante la semana el colombiano expresó su deseo de permanecer como el “23” Tuzo, justo cuando muchos, incluyendo a un servidor, pensáramos que tampoco había hallado su destino en Pachuca. Riascos ha tenido una temporada infame, eso hay que decirlo. Sin embargo, también habrá que reconocer que ha ido a la alza en su rendimiento, por escasa que sea dicha mejoría. Eso sí, a años luz de ser lo que le recordamos como Xoloitzcuintle.

Incluso se habla de la salida inminente de Ludueña. El que a inicio del torneo fuera capitán de nuestro equipo no terminó de despegar en un año de estancia en la Bella Airosa. El “Hachita” quedó a deber considerablemente, sin mencionar que hace tiempo que Pachuca no tiene un “10” estable y creativo. A pesar de que siempre mostró compostura y dio la cara por el equipo en malos momentos, su buena actitud no se vio reflejada en la cancha, y por esto, su segunda oportunidad como Tuzo fue un fracaso.

Esperamos varios movimientos interesantes para el final del torneo, pero primero habrá que dejar que éste termine. Pachuca se verá las caras con Querétaro con la oportunidad de arruinarle la fiesta, tal como hizo con Puebla. ¿Podrán los Tuzos terminar el torneo con dignidad, por su gente?